El Ankh Grabado en el Cráneo
Por Renato Ruiz · · Categoría: Geometría · Frecuencia: 432 Hz (Aliento Vital Ankh)
Todo comienza con el primer aliento de vida, y solo puedes recibirlo cuando estás en “muerte”.
Todo comienza con el primer aliento de vida, y solo puedes recibirlo cuando estás en “muerte”.
Existen momentos en la meditación donde el símbolo deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una vivencia biológica. Hace unos días, meditando en un retiro de Vipassana observé por primera vez en mí el Ankh (la emblemática cruz ansada de la tradición egipcia): • Sus brazos horizontales eran los arcos superciliares de mi rostro. • Su "tallo vertical" abarcaba todo el tabique nasal. • Su "asa superior" emergía en la protuberancia arqueada sobre el entrecejo, revelando que ese ojal sagrado es, en esencia, la puerta del Tercer Ojo.



Me sorprendió ver la impresión de esta arquitectura y geometría en mi propio rostro y cráneo, y pensar que solo lo atribuía al uso simbólico de los faraones o sacerdotes de aquella época en templos preciosamente construidos mate-fractalmente.
Hace unos meses conecté/resoné con Hathor, diosa egipcia que yo la asocio a la Tierra. El Ankh, símbolo de la “vida” o “aliento de vida” me recuerda al Aire. Al mezclar esa estructura Ósea (Tierra, Hathor) más el ciclo de la Respiración (Aire, Vida), podemos ver nuevamente cómo el “Cuerno de la Vaca” o la parte superior que representa a Hathor está presente en nuestro cuerpo humano, una vez más.

El umbral o “la llave” formada por el Asa superior del Ankh, relacionado con Hathor o Isis, se anexa visualmente con la clavícula, esternón, costillas y tronco:


Se menciona reiteradamente que los dioses lo acercaban a la nariz de los faraones para transmitirles el ’nḫ /Anj/ (el aliento vital). La nariz, receptáculo terrenal del aire, puerta de entrada del oxígeno (y más elementos) y del prana o fuerza vital. El oxígeno al ser la chispa química de la vida universal, se torna un generador/motor de infinitas cadenas vivas de nuestro sistema biológico y energético.

El aire — “proveniente del cielo”, inhalado por la nariz “proveniente de la tierra”. Conectamos el Cielo con la Tierra; y al exhalar, conectamos la Tierra con el Cielo. Un ciclo eterno de la fertilidad/abundancia, la vida y la muerte, la riqueza y la escasez son dos contenedores polares de una presión ejercida en el sistema. Aquí, el Ankh cobra vida, como llave, como un 3° elemento entre la “cerradura” y el “espacio a aperturar/descubrir”. El Ankh es el intermediario, el neutrón u "observador" que integra ambos polos. La triada emerge como un fractal recurrente.
Ya hablamos del Oxígeno, el aliento de vida, la llave, etc. Para ir cerrando, puedes exhalar e inhalar nuevamente. La llave es el puente de la consciencia, es el elemento que facilita tu transición de lo inconsciente hacia el vasto “subconsciente”; el Ankh, también es tu alma que recorre vida tras vida, en ese ciclo de re-espiral que te conecta con la vida eterna.
